Eulogia a un ilustre: Dr. Mario Fitzpatrick Usera

Mario Fitzpatrick

Tal vez no encontremos las palabras más elocuentes para describirlo perfectamente. Para muchos, por décadas, fue “catedrático.” Para los amantes de la música, fue “el flautista.” Para la elocuencia boricua, fue “ilustre” o un “prócer” tal vez. Y hasta para los historiadores, fue “historia encarnada.” Muchos adjetivos; todos correctos. Pero para mí, simplemente fue ‘Papi.’

Mario Fitzpatrick Usera, Josefina Usera y Carlos Fitzpatrick Usera, c. 1950

Mario Fitzpatrick Usera, Josefina Usera y Carlos Fitzpatrick Usera, c. 1950

Mi padre, el Dr. Mario Fitzpatrick Usera, aceptó la propuesta presentada por la madre tierra de convertirse en uno con el universo, el 28 de noviembre del 2015 a la 2:05 de la madrugada, hora en San Juan, Puerto Rico. De ésta forma, se une a sus padres Josefina Usera y Carlos Fitzpatrick, nuestros predecesores familiares puertorriqueños, africanos e irlandeses. Me imagino que debe estar tocando su adorada flauta tal vez “jammin'” con músicos que admiraba y respetaba durante toda su vida. ¡Eso es vida!

Nació el 9 de abril del 1945 en Ponce, Puerto Rico, con un peculiar atributo. No fue un lunar o una distinción física, pero una estampa etiquetada en su certificado de nacimiento: Fitzpatrick- Usera. Los apellidos evocan una micro-historia dentro de una diaspora que se establece en Ponce y en toda Latinoamérica. Irlandeses y afro-boricuas — todos músicos y artistas visuales — se unen para crear arte y familia. Cómo resultado, carga un linaje genético multicultural y diverso. Abriendo los ojos a éste mundo, reconoce que su historia es diferente a las demás, gracias a su dos veces tía-abuela Anastacia Romero y su esposo Eugenio Fitzpatrick se iba a convertir en parte del léxico y el folclor boricua: “Play, Ana,” (circa 1870). Eugenio fue hijo de un sirviente irlandés llamado Bernard Fitzpatrick, sobrino de Patrick Fitzpatrick, transportados desde una Irlanda oprimida, luchando por su independencia y su orgullo nacional; luchando por sobrevivir an Gorta Mór, la Gran Hambruna, the Irish Famine (1845-50).

Escudo de la familia Fitzpatrick

Escudo de la familia Fitzpatrick

Por otro lado están los Usera, gran familia musical de ascendencia africana. Desde Ponce, su tío Moncho Usera contribuyó varias hermosas composiciones a la cultura puertorriqueña. Su extensión cubre desde música clásica, plena, bomba, bolero y jazz. Así mi padre, desde pequeño, tocó su flauta día y noche. Amó su fluidez, su sonido, su movimiento, su nostalgia, su ritmo, su musicalidad y su espíritu. A parte de la flauta clásica, también deleitaba nuestros oídos con la flauta irlandesa — fliúít Gaelach, y la flauta africana — Fula. Fue reconocido en Puerto Rico por su gran contribución a la música como historiador de jazz. Un proyecto sin terminar fue su segundo libro, discutiendo éste tema. Usera, por otro lado, es muy español, existiendo hoy un distrito en Madrid bajo ese nombre.

Dentro de ésta diversidad, Papi exigió orgullo y honor a nuestro nombre. Todavía al sol de hoy tenemos que deletrearlo, pero nunca lo hemos visto como un problema, sino como una oportunidad para educar a todos los compatriotas curiosos. No somos ni menos ni más puertorriqueños o irlandeses o afro-latinos. Sí, el apellido es difícil y no es ni en español, ni en inglés. Es un anglicismo del apellido Giolla Phádraig, en irlandés. Dentro de éste contexto, La Perla del Caribe y La Isla Esmeralda se convierten la Patria y la Madre Tierra. Irlanda y Puerto Rico, nuestras joyas terrenales, son de un barco sus velas. Vivir uniendo todas esas fronteras, es ser presencia encarnada del futuro.

Mario Fitzpatrick Usera junto a su sobrina nieta Aleida Fitzpatrick. ¡Una mezcla de razas hermosa!

Mario Fitzpatrick Usera junto a su sobrina nieta Aleida Fitzpatrick. ¡Una mezcla de razas hermosa!

Papi siempre nos impulsó a contribuir a las patrias — y al resto del mundo de misma forma — a través del arte, de la educación, del activismo social, pero más importante, de tener compasión. Mi padre amaba al mundo sin prejuicios. Siempre tuvo sus puertas abiertas para todos por igual. Entiendo a las familias de mis hermanos en espíritu, descendientes de Gilberto Concepción de Gracia o Juan Marí Bras, seres que mis abuelos adoraban. Asumo que fueron parte del comité de bienvenida al espíritu de mi papá.

Nunca dejó de ser estudiante, mientras a su vez, fue profesor. Calmado, insular, noble, talentosísimo y brillante, ese era mi padre. Fue hijo, doctor, ciudadano del mundo, hombre de fe, amigo, colega, escritor, tenista, suegro, abuelo, artista, historiador, pensador, tío, primo, consolador, psicólogo, y el mejor esposo del mundo. Pero para todos, es cierto que fue ilustre.

mario tennis

Gracias a su vida que nos dio tanto. Como dijo mi madre: “misión cumplida.” Nos queda en éste plano la semilla que germinó gracias a su vocación de educador y psicólogo y trabajador social. Nos quedan las memorias de amor paternal tatuadas en las almas de sus hijos: Kim Sutherland, Melissa Fitzpatrick, Mario José Fitzpatrick y ésta eterna rebelde, Marlena Fitzpatrick. En mi madre, Milagros García González, queda el fuego de su amor fiel e incondicional. En sus nietos Leena y Dylan Fitzpatrick queda el legado y la asignación de honrar esa micro-historia. Y en todos queda el amor que entregó y esa hermosa sonrisa que por 70 años, siete meses y 18 días nos regaló. Según el aliento divino le dio vida, así usó su aliento para darle vida a sus flautas. Ahora son memoriales en nuestros hogares, recuerdo constante de lo más profundo de su ser.

Dr. Mario Fitzpatrick Usera: 9 de abril del 1945- 28 de noviembre del 2015

Dr. Mario Fitzpatrick Usera: 9 de abril del 1945- 28 de noviembre del 2015

Descanza en poder, en poesía, en partitura musical, en paraísos isleños, en portales divinos y, sobretodo, en paz. Te amamos.

Ar dheis Dé go raibh a anam. May He Rest In Peace.

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Sigue a Marlena Fitzpatrick @MarlenaFitz.

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