Manuel García: ‘El arte es la más noble expresión de los pueblos’

El estilo original del cantautor chileno Manuel García (alias Manugarpez) para mezclar el rock, el pop y el folk, es seguido por una legión de admiradores que llenan sus conciertos, atesoran sus registros y alaban su música. Sus canciones se conectan con el alma de las personas, independientemente de su edad, sexo o condición social. La ecléctica personalidad musical de Manuel García le lleva desde el rock latino y el canto popular al folklore moderno. Canciones escritas, compuestas e interpretadas con profunda dote artística. Su calidez musical sobresale en vivo, siendo capaz de conducir y emocionar a un estadio con sólo su voz y una guitarra o estremecer el suelo con una banda de cinco músicos de gran calidad.

Manuel regresa a Nueva York para presentar Harmony Lane, el disco publicado en noviembre pasado. El disco trae elementos de música chilena y estadounidense, con ciertas fusiones de distintos géneros musicales. En una entrevista con Diario UChile García comenta:

No te podría decir que estoy decepcionado ni del Gobierno ni de la gente, creo que es una suma. Y cuando digo la gente me incluyo. Estoy decepcionado de la situación, porque en la historia hay oportunidades de tomar ciertos senderos que después pasan. La gente más consciente del mundo ahora está pensando en Alepo, en la inmigración, en la tensión con Donald Trump, en el calentamiento global, las preocupaciones son otras. Uno veía la educación gratuita, la posibilidad de una Constitución, de una democracia con más seguridad, de una mejor economía, como algo que se podía concretar de una manera más temprana.

Considerado por muchos como una voz creando conciencia, y con este comentario en mente, le robé un momentito al galardonado cantautor.

Marlena Fitzpatrick: Eres considerado la voz del pueblo por tus seguidores, particularmente porque has vivido bajo una dictadura. ¿En los Estados Unidos nos dirigimos en esa dirección?

Manuel García: Mi voz ha representado a muchos, soy consciente de ello, pero es porque mi canción es un diálogo permanentemente abierto con los que me escuchan.De lo compleja y sencilla que es la vida al mismo tiempo, está hecha la madera de mi canto. De lo cotidiano en su expresión más contradictoria, es decir de las dificultades para sobrevivir el día a día y de la belleza que de un segundo a otro, a veces inesperadamente, redime hasta lo más oscuro de la existencia.

La escena mundial es compleja hoy por hoy. La fisonomía de la política que antes era garantía de ideas y pensamiento, cualquiera ellas fueran, hoy es sinónimo de frialdad y cálculo económico, desprovisto de todo sentido humanista. Más que dictaduras políticas el mundo está sumido en un paisaje de desolación existencial o en un despeñadero de fracasos de modelos históricos tendientes al desarrollo de la humanidad. El autoritarismo sinsentido no es más que un reflejo de aquel naufragio del hombre en su propia historia. Y sin embargo cualquier detalle que convoque belleza es sinónimo de que la vida vale la pena hasta el último aliento.

MF: Interesante. “La fisonomía de la política que antes era garantía de ideas y pensamiento, cualquiera ellas fueran, hoy es sinónimo de frialdad y cálculo económico, desprovisto de todo sentido humanista.” ¿Cómo podemos volver al sentido humanista de la política? ¿Crees que ‘La Resistencia’ nos lleve en esa dirección?

MG: Los puentes que imagino entre culturas son de toda índole: sociales, culturales, educacionales. Por ello las movilizaciones no son el objetivo, sino el medio para alcanzar un fin mayor: El sacrificio de renunciar a nuestra propia percepción egocéntrica de la humanidad y abrazar el ideal de ser universo y planeta tierra al mismo tiempo, es decir, que el ser humano sea una parte del todo y no la cúspide en la pirámide de la historia que hasta ahora vemos de forma errónea como el máximo logro de la humanidad. Las resistencias desde una mirada amorosa deben ser el lugar donde se cimientan los fundamentos de una organización social coherente y de acuerdo a los tiempos que vive hoy por hoy el ser humano. No debe ser una “democracia demagógica”, sino un sistema coordinado de valores donde cada ser humano cumple un rol orgánico y multifuncional. Un sistema colaborativo en el que la naturaleza y el ecosistema también juega un rol y se expresan e interpretan como parte de la subsistencia y la conciencia entre el ser humano y el entorno. La política cruda, tal como la conocemos, es un paradigma que está en plena curva de extinción.

MF: Dijiste en una entrevista: “Art shows that loving and generous face of cultures. This intercultural relationship overcomes all prejudices and can be a small stone for the future construction of a better relationship between the U.S. and Latin America.” ¿Cómo ves esa relación ahora? ¿El arte continúa construyendo puentes?

MG: Creo firmemente que el arte es la más noble expresión de los pueblos, que no existe expresión artística que no esté sustentada sobre la base de la comunicación. Así ha ocurrido cuando incluso se hacen a un lado las barreras idiomáticas para palpar y disfrutar con curiosidad pueril lo que otras culturas nos ofrecen. Estados Unidos tiene dentro de su historia del arte muchos puntos de unión con América Latina, sobre todo a nivel de música y poesía, pero el cine y la política que son la cara más visible, muchas veces han distorsionado la imagen del pueblo norteamericano, entregando sólo una visión parcial, antojadiza, conveniente para algunos, y muchas veces mezquina de lo que es esta relación entre pueblos. Una especie de deformación de la realidad, mientras los puentes mágicos que flotan sobre nuestras cabezas son reales y Harmony Lane es la viva expresión de ello.

MF: Hablando de relación entre pueblos, ¿qué piensas sobre la situación socio-política que los latinos en Estados Unidos viven actualmente?

MG: He visto y percibido, aunque no con detalle, la realidad de Latinoamérica en Estados Unidos y por supuesto he sentido preocupación por la tensión mundial que existe con respecto a este tema. Creo que establecer la defensa justa de los derechos de un pueblo Latino que ha contribuido a que la bandera estadounidense se vea tan linda con tantas estrellitas, es fundamental en estos días, es precisamente por ello que el arte puede contribuir a afianzar la relación entre realidades culturales y sociales tan diversas, descorrer el velo del prejuicio y apostar por la posibilidad de una relación más justa. Sé que no sólo desde el arte se debe enfocar esta lucha de valores y miradas, la articulación de los procesos sociales depende de la acción política, no hemos logrado, los humanos, establecer de forma antropológica otra manera de relacionarnos de manera organizada, pero en este plano la participación de las nuevas generaciones, a mi modo de ver, debiera ser la base, para que a punta de ideas, proyectos, gestiones, movilizaciones (pacificas), etc. el paisaje social, político y cultural en de América latina y en Estados Unidos tenga el lugar que merece.

MF: Sobre el álbum, ¿por qué el título Harmony Lane?

MG: Quería que el título fuera provocador, poético y realista al mismo tiempo, pues así se llama el hermoso sendero por el que llegamos a grabar cada día al estudio Red Rock en Pennsylvania. Veo que a casi nadie le inquietó que titulara mi álbum en inglés, espero que eso sea una buena señal de las cosas en las que estoy pensando a nivel de puentes y caminos entre Estados Unidos y Sur América.

MF: Si a casi nadie le molestó el título, ¿grabarías un álbum en inglés? Esos puentes y caminos que te imaginas, ¿incluyen movilizaciones pacificas, proyectos culturales y gestiones de valor cultural, como dice usted, para “relacionarnos de manera organizada”?

MG: Me gustaría mucho grabar un disco en inglés. Hacer versiones de canciones que hablen de temas sociales y de gente que sueña y abraza otros mundos, canciones de amor, canciones surrealistas, etc. Igual que cuando Joan Báez grabó en castellano un hermoso disco que me conmueve hasta el día de hoy con canciones del repertorio latinoamericano más emblemático de nuestra historia social. Es más, ojalá algún día domine este nuevo idioma que estoy aprendiendo y estudiando para así alguna vez escribir mis propias canciones en inglés. Recordemos que Violeta Parra grabó en francés y que Víctor Jara cantó en un disco una canción de cuna en inglés. Sting grabó también una canción en castellano compuesta por él dedicada a Chile. La lista de colaboraciones es larga. Yo he tenido el privilegio por ejemplo de grabar una versión de un poema de Pablo Neruda, musicalizado por mí, e interpretado a medias con el músico Jack Johnson en donde él canta un estribillo que fue traducido al inglés especialmente para el documental “El mar mi alma”.

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Sigue a Marlena Fitzpatrick en Twitter @marlenafitz.

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