José Gualinga: Estado neocolonial y educación indígena

Voces del jaguar (I)

Mil gracias a Corina Montalvo, Patricia Gualinga, Sabine Bouchat, José Gualinga, Marlon Santi, Eriberto Gualinga, Tupak Viteri y Don Sabino Gualinga

El pueblo originario Kichwa de Sarayaku, en la Amazonía ecuatoriana, se autodefine como descendiente de los jaguares. Esta afirmación no tiene nada de poética ni retórica. En su visión mágica de la selva, hay hombres, unos pocos, que pueden transformarse en este animal poderoso. Se los conoce como Yachaks, y son aquellos que, tras un largo proceso de autodisciplinamiento y aprendizaje, llegan a ser un puente entre el mundo terreno y el espiritual. Pero el sentido ejemplar de fortaleza del mítico jaguar es también un símbolo que representa la lucha de resistencia y dignidad humana de Sarayaku por mantener su espacio de vida, su territorio y cultura ancestrales. Las voces que aparecerán en esta serie de entrevistas —y que se ha respetado de manera exacta en sus propias palabras— dejan en claro que Sarayaku, al igual que otros pueblos indígenas del Ecuador y Latinoamérica, están y continuarán en pie de lucha como única alternativa a su sobrevivencia. “Somos el pueblo del medio día. Sarayaku no caerá, aunque otros pueblos vecinos sucumban. Sarayaku seguirá resistiendo”, afirma una antigua profecía de esta comunidad.

En esta primera entrevista, José Gualinga, ex Tayak Apu (Presidente) de Sarayaku y actualmente uno de sus líderes importantes, explica que el problema de los pueblos indígenas en Ecuador no se limita solamente a enfrentar las políticas unilaterales, impuestas por los gobiernos de turno, sino a la existencia de un Estado-nación que, en su propia estructura e institucionalidad, está muy lejos de ser verdaderamente plurinacional, intercultural, no desarrollista y anticolonialista. Para Gualinga, las políticas educativas estatales con respecto a los pueblos indígenas, por ejemplo, son políticas neocolonizadoras, que niegan la autogestión y autodeterminación educativa de los mismos indígenas, de acuerdo a sus propias necesidades y visión del mundo. Frente a esto, Sarayaku defiende la necesidad de resistir al Estado neocolonial y, a la vez, desarrollar sus propias propuestas de vida, enmarcadas en los principios del Sumak Kawsay (vida plena) y Kawsak Sacha (selva viviente).

José Gualinga

“Somos Gualinga y somos originarios. No hemos olvidado el principio que nuestros padres nos han inculcado en defensa de hacer respetar el derecho de la naturaleza. Reinvidicamos una identidad como pueblo para salvaguardar y proteger esta cultura milenaria que es amenazada. Un reto visible son las estrategias, las políticas económicas implementadas por el Estado, esto es, el extractivismo, que amenaza a Sarayaku. Y bueno, no solo a Sarayaku sino también a otras nacionalidades. El otro problema que es bastante complejo y no visible, es el sistema de educación globalizada que se viene imponiendo al pueblo de Sarayaku. La lucha se proyecta en esto, en el tema de la educación, en la salud, porque el sistema globalizado viene a irrumpir y desarticular todos los principios y valores que tiene Sarayaku. Hacer frente a este reto es bastante difícil y estamos luchando en afianzar una estructura de líderes en varios niveles. Pero no es fácil. El otro reto que también llevamos es el tema del Sumak Kawsay, del Buen Vivir. Proyectarnos a que el pueblo de Sarayaku tenga un proyecto de vida y para eso se esta llevando, tejiendo, articulando, poco a poco, los planes de vida que deben estar ligados a toda una educación propia de Sarayaku. Y ahí estamos luchando”.

¿Qué es Kawsak Sacha?

“El Sumak Kawsay es una cuestión cotidiana. Es la armonía. Es el respeto. Es el equilibrio. Es una expresión, una palabra interior, o sea, es pública. Se maneja en todo momento esa palabra. El Sumak significa lo máximo, que nos hace reflexionar cuando los curacas, los padres, las autoridades expresan esta palabra, tenemos que escuchar. Y el Kawsak es vida. El Kawsak Sacha es un pensamiento originario de la filosofía de que todo es viviente. La naturaleza es vida. Entonces, son dos principios que se articulan. El problema es que todo esto se rompe y la resistencia va justamente en sostener el Kawsak Sacha y el Sumak Kawsay, que son indisolubles en el pensamiento de los kichwas. La desarticulación viene a través de las escuelas, a través de los colegios. Y si nosotros no nos apropiamos de esta forma de educación occidental globalizada y no introducimos nuestros principios, la orientación que lleva la juventud es prácticamente desvalorizar este pensamiento. Entonces, como que no tiene importancia, no tiene sentido. Pero nosotros hemos expresado a la juventud, al pueblo, que los conceptos de Sumak Kawsay y Kawsak Sacha son la expresión máxima en la modernidad actual. Ese es nuestro valor frente a la tecnología. Nosotros no podemos construir una tecnología como los occidentales. No podemos llegar a la luna. Pero nuestro fuerte y nuestro principio como identidad esta justamente ahí. Esa es nuestra potencia. Pero cuando se pierden estos principios, consideramos que vamos a ser pobres, huérfanos. Ahí sí vamos a ser un pueblo con conocimiento y cultura empobrecidos”.

“No hay avance. Para nosotros, con la política actual, del régimen del gobierno de turno, hemos retrocedido en los avances logrados. La constitución se ha quedado en letra muerta. Y más bien, se pretende imponer desde arriba, desde del Estado del Ecuador, una tesis que no es real. Y esto es un problema serio. Y aquí viene el conflicto. Hemos sido violentados, discriminados, y sigue presente todo esto. La educación no se discute bajo un lenguaje de diálogo entre el conocimiento occidental y el conocimiento de las nacionalidades para armonizar estos dos conocimientos y potenciar un proyecto político de un estado plurinacional. Se quiere imponer un sistema socialista supuestamente, y nos quieren transformar a los pueblos y nacionalidades en pobres. Nos han clasificado como ciudadanos de clase pobre y desconocen la diversidad al clasificarnos así. En otras palabras, nos quieren transformar en campesinos, quitándonos las institucionalidades que se han logrado, irrespetando los derechos colectivos que reconoce la constitución, calificándonos de que los pueblos indígenas estamos viviendo en un saco de oro y muriéndonos de hambre. Estos son los términos en que nos ha calificado el regimen. Mientras que la propuesta de los pueblos que luchamos y existimos es justamente ese equilibrio de saberes y conocimientos para proyectar un futuro político de un Estado plurinacional”.

“Por ejemplo, en una cuestión práctica se pretende crear la escuela del milenio. Un elefante blanco construido en cuatro hectáreas para que se cierren todos los centros educativos. Nosotros les dimos la contra-propuesta, en base a esa propuesta del Estado. Como queremos que sea una construcción de infraestructura de educación, le cambiamos el nombre a Sachay Runa Rachay (El conocimiento del hombre de la selva), que no sea milenio. Así se llamaba nuestra contrapropuesta. Pero el Estado lo niega. ¿Por qué lo niega? Porque tiene un proyecto estandarizado y rompemos esa estandarización. Si lo quieren hacer en la sierra, que lo hagan en la realidad de la ciudad; pero lo quieren hacer en la Amazonía, tienen que adaptarlo a la cultura real de los kichwas, los wuau, los shuar. Esta es la gran contradicción. Es un proyecto colonizador. Nosotros lo hemos calificado como neocolonial. Por supuesto que externamente, desde el sentido de los funcionarios públicos, desde el Estado, que no conocen la realidad, que no conocen los esfuerzos de organización de un proyecto que se plantea desde las nacionalidades, para ellos nos parecemos a una clase de pobres. Entonces, vienen y dicen, te vamos a dar vivienda, te vamos a dar milenio. Y quieren que todo sea desde la lógica del Estado y que nosotros aceptemos. Pero no quieren conocer proyectos que nosotros emprendemos de acuerdo a nuestra realidad social, cultural, ambiental. No estamos rechazando lo occidental. Pero necesitamos que todo eso sea armonioso, justamente. Lo que es necesario”.

“Cada nacionalidad, cada region, cada provincia, cada territorio, vive un contexto distinto. Otros están en una geografía colonizada. Otros tienen títulos individuales. Otros están viviendo en un territorio protegido. Entonces, no es fácil de apropiarse, de crear un concepto entre todos sobre esa visión. Pero es posible crearlo y es un reto para Sarayaku. Interrelacionarse en un Estado plurinacional con la sociedad de ciudadanos —nosotros les llamamos urbanos, otros les llaman los mestizos— es importante entrar en acción en la mentalidad y en el sistema de los ciudadanos urbanos para que puedan entender. Pero la metodología no la tenemos desarrollada con fuerza y para eso, hacen falta recursos. Éste es un vacío que tenemos. En cambio, los poderes del Estado y todas sus instituciones tienen muchos recursos. Pero para dar nuestro proyecto del mundo que esta acá, de la selva, nos limita para transferir este conocimiento. Y ése es otro reto porque tenemos que transferir estos conocimientos con pocos recursos y no podemos hacerlo. Hablemos, por ejemplo, de un ciudadano común y corriente de Puyo, un campesino de Puyo o de cualquier otra ciudad, para él o esa familia, tiene que dar de comer y el estudio, y para eso hago lo que me parezca porque aquí hay plata. Los recursos naturales le parecen múltiples posibilidades de ingresos. Entonces hágale entender a esta persona sobre Kawsak Sacha, nunca le va a entender. ‘Yo necesito dar de comer a mi esposa, a mis hijos, estás loco, vos’. Entonces, en esa metodología de transferir el conocimiento, tenemos que luchar”.

Fútbol con Causa por la Amazonía

“Por eso creamos el Club Sarayaku, con el futbol, porque a través del futbol queríamos mostrarle a la ciudadanía del Puyo y al mundo entero, que hay un deporte con causa. Y lo logramos porque con el Club Sarayaku sacamos por primera vez el slogan ‘defienda su futuro, la selva viviente’. Toda esta gente, el vecino de al lado que no entiende nada, al menos ha logrado entender. La metodología es fundamental y para eso tenemos que crear también materiales didácticos para darle al colegio, a las escuelas vecinas del Puyo, del Tena, de Ambato, de Guayaquil. Esto es, que haya un material didáctico y pedagógico que desde aquí surge; que salga y vislumbre al país, a los ciudadanos, diciendo al país: ‘mire, éste es un proyecto que Sarayaku propone’. No tenemos esto. El Estado nos lleva una gran ventaja en esto”.

“Aquí nadie nos va a salvar. Si esperamos que el Estado nos va a salvar, como muchos lo esperan, estamos perdidos. Aquí se necesita resistencia y acción. Es decir, tenemos que ejercer y crear. Y no es fácil. En lugar de reclamar, tenemos que construir. Es decir, ‘mire, Sr. Presidente, aquí está. Y ahí estamos’. Por eso la propuesta de Kawsak Sacha. Las puertas están casi cerradas para Sarayaku, pero nos quieren financiar lo que a ellos les antoja para ellos decir: ‘mire, estamos haciendo algo bueno, conviértanse’. Es una lucha permanente que algún momento podremos consolidar. Mínimo, lo que Sarayaku se ha propuesto es tener una autonomía económica y tenemos una agricultura de autosubsistencia, en la pesca. No podemos morir. Porque si no tienes nada, mejor coges la canoa río abajo y tienes todo. Pero la autonomía económica en términos de moneda es el nuevo reto que Sarayaku ha propuesto. ¿Por qué? Porque queremos financiar a nuestros propios profesores. En caso contrario, como son asalariados del Estado, estos profesores, nuestros compañeros, están haciendo todo lo que manden de afuera y están lavando el cerebro a toda la juventud. Simplemente tratando de organizar cómo hay que manejar la basura, esa clase no la están dando. No están dando cómo recuperar los pequeños ríos, ni siquiera alternativas de letrinización, urbanización. Entonces los profesores están ahí, pasivos, y cuando el padre de familia reclama, ellos dicen tú no me pagas, me paga el Estado, y cumplo lo que me pasa el Estado. Y nos quedamos impotentes porque es verdad que el profesor no percibe un salario de Sarayaku, percibe lo que recibe del Ministerio de Educación. Otro de los proyectos que se plantea en esta lucha es crear empresas alternativas. Por ejemplo, hay el proyecto sobre el CO2, el mercado del carbono voluntario que puede ser positivo. Pero también tenemos que medir lo negativo que puede acarrear eso en el futuro, cuando se trata de dinero. Y esto nos da confianza que somos la primera comunidad, el primer pueblo Kichwa que tenemos un plan establecido y que nos basamos en ese plan. Y si hubiera recursos, se articularía este plan. Eso es mi estimado”.

Sobre este proyecto

El proyecto de entrevistas Voces del jaguar recoge la palabra viva, experiencias y luchas de varios representantes importantes del pueblo originario Kichwa de Sarayaku, en la Amazonía ecuatoriana. Juan Carlos Grijalva, editor de estas conversaciones, es profesor asociado de literatura y estudios latinoamericanos en Assumption College, Estados Unidos.

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