Tupak Viteri: Retos de la consulta previa e informada a los pueblos indígenas

Voces del Jaguar (II)

Mil gracias a Corina Montalvo, Patricia Gualinga, Sabine Bouchat, José Gualinga, Marlon Santi, Eriberto Gualinga, Tupak Viteri y Don Sabino Gualinga.

El pueblo originario Kichwa de Sarayaku, en la Amazonía ecuatoriana, se autodefine como descendiente de los jaguares. Esta afirmación no tiene nada de poética ni retórica. En su visión mágica de la selva, hay hombres, unos pocos, que pueden transformarse en este animal poderoso. Se los conoce como Yachaks, y son aquellos que, tras un largo proceso de autodisciplinamiento y aprendizaje, llegan a ser un puente entre el mundo terreno y el espiritual. Pero el sentido ejemplar de fortaleza del mítico jaguar es también un símbolo que representa la lucha de resistencia y dignidad humana de Sarayaku por mantener su espacio de vida, su territorio y cultura ancestrales. Las voces que aparecerán en esta serie de entrevistas –y que se ha respetado de manera exacta en sus propias palabras– dejuan en claro que Sarayaku, al igual que otros pueblos indígenas del Ecuador y Latinoamérica, están y continuarán en pie de lucha como única alternativa a su sobrevivencia. “Somos el pueblo del medio día. Sarayaku no caerá, aunque otros pueblos vecinos sucumban. Sarayaku seguirá resistiendo”, afirma una antigua profecía de esta comunidad.

Tupak Viteri, ex-Vicepresidente de Sarayaku, me cita temprano, a las 4:30 de la mañana, junto al fogón que calienta la guayusa. En esta segunda entrevista de la serie Voces del Jaguar, Tupak discute los mecanismos y dimensiones culturales que todavía no se toman en cuenta en la consulta previa e informada a los pueblos indígenas: las realidades sagradas y comunitarias de su visión del mundo de la selva. Igualmente, Tupak reflexiona sobre las políticas autoritarias del Estado y el derecho de los pueblos indígenas a su auto-determinación, la cual implica el reconocimiento a sus propios representantes, organizaciones y propuestas de vida. Los pensamientos de Tupak emergen calmadamente, me impresionan su elocuencia y claridad política. Al terminar, me pide que cuide su palabra y la haga conocer. Espero haber sido fiel a este cometido.

Tupak Viteri

“La consulta –que es un derecho y que no es solamente respetar una decisión humana, sino que está dentro de la constitución– tiene que ver con algo amplio y tiene que respetar las dimensiones culturales, históricas, espirituales. Es algo que no se ha tomado en cuenta, incluso dentro de los estándares internacionales donde tenemos los derechos de la consulta. Claro que nosotros lo tenemos listo para plantearlo: ésta debe ser la real consulta. Pero no va a estar en el entendimiento de las autoridades del Estado porque tienen una visión occidental. No lo conocen y tenemos que enseñarlo”.

¿Qué es la consulta previa?

“La consulta sobre cómo tenemos que ser consultados, a quiénes vamos a consultar. Por ejemplo, dentro de los pueblos indígenas hay algunas maneras de consultar. Puede ser individual, familiar. Pero en el caso preciso de Sarayaku, las consultas, las decisiones que nosotros tomamos, son en consenso, en colectivo. Estamos reunidos y decimos, bueno, esto vamos a hacer. Esta es nuestra democracia al tomar las decisiones. Pero lo hacemos aquí, dentro del ámbito social en que estamos viviendo, ahora, el resto. Nosotros vivimos en el mundo selvático, silvestre, y no es que estamos solamente viviendo por vivir; vivimos aquí porque tenemos una conexión directa; vivimos aquí porque tenemos nuestros protectores que están en las lagunas, dentro de las montañas, en la misma selva, en los ríos grandes, en los sitios sagrados. Nuestros Yachaks tienen una conexión directa con estos seres, que son seres protectores no sólo de nosotros, sino de todo un espacio territorial. Y ellos también toman decisiones en momentos en que ellos no están de acuerdo en algo. Nosotros no podemos decidir algo sobre ellos. Por ejemplo, en las lagunas están los Amaru, las boas, las anacondas grandes. Son las dueñas de las lagunas. Ellas manejan ahí. Están los pescados, los lagartos. Y nosotros nos vamos a pescar ahí. ¿Quién va a tomar decisiones sobre ellos? Nosotros no podemos. Ellos son los dueños. Y en el momento en que hablamos de una consulta, ¿a ellos quién les consulta? Esto es importante. ¡Son seres! ¡Son seres! Desde la parte occidental se ha visto como que son unos simples animales. Pero no es así dentro del mundo indígena. Son seres. Entonces, quién les consulta a ellos. ¿Quién les va preguntar si por aquí, en esta montaña, va a pasar una carretera, o aquí vamos a abrir un pozo? ¿Quién les consulta? ¿Quién decide sobre eso? Nosotros no podemos decidir, y mucho peor, ya hacer algo. Entonces, son dimensiones culturales dentro del mundo indígena que no están contempladas dentro de una real consulta. Entonces, son cosas que toca poner en la mesa del debate. Y nosotros estamos abiertos a explicar esto. Eso es lo que nosotros exigimos. Uno, una real consulta con los pueblos, con nosotros, con la gente. Y otra dimensión cultural que tiene que ver con el reconocimiento de los seres que existen y cuál sería el método de consulta que se puede seguir para no decidir sobre ellos. Nosotros no podemos decidir. Tal vez podríamos buscar una metodología de consulta con nuestros Yachaks, que son los que pueden ver en su visión con la ayahuasca; o al menos, predecir qué es lo que estamos haciendo”.

David Gualinga, Trees Wake Up at Night

“Yo te voy a decir algo, Carlos, que tal vez tú no conoces. Cuando nosotros entramos a una laguna, que casi no es conocida, tú te metes a esa laguna, haces un ruido, haces algo, o disparas, y en ese momento te toca correr porque ella se enoja; y en ese momento, se vienen rayos, lluvias, relámpagos. En ese momento, así, estando soleado, en minutos. Eso es una evidencia clara que demuestra que existe vida ahí. Entonces, a esto me refiero, quién consulta a esta realidad. Y en verdad, en Ecuador, en América Latina, en el mundo, no existe todavía un mecanismo de consulta para esto. Lo cual tendríamos que trabajar y Sarayaku lo está proponiendo. Las supuestas consultas que se han hecho en Ecuador, en realidad, han tratado de confundir sobre una supuesta socialización con una consulta. Es decir, la consulta es, hablando directamente, algo que alguien te pregunta. Algo fundamental. Puedes afirmar o puedes negar alguna cosa. Pero la inexistencia del mecanismo para consultar obedece a algo. Y es que el Estado realmente no quiere un mecanismo adecuado porque tiene un objetivo. En realidad, el Estado no quiere el consentimiento de la gente. El Estado quiere que en la consulta haya solamente una respuesta. El ‘sí’. Pero como sabe que posiblemente hay otras gentes, otros pueblos que están en su pleno derecho de decir el “no”, entonces eso no le gusta. El Estado quiere que sea el ‘sí’. Ahí está el problema. Entonces, realmente no quieren el mecanismo; saben que se necesita un mecanismo, pero no lo quieren porque están apresurados en empezar a trabajar en un proyecto”.

La consulta iconsulta

“Entonces, nosotros, como nacionalidades, como pueblos, tenemos nuestro gobierno. Tenemos nuestro propio idioma, nuestras costumbres, nuestros principios, nuestra ideología, nuestra forma de pensar, que no es solamente para nosotros, estamos pensado para la humanidad. Pero estas cuestiones no están reconocidas por el Estado. Entonces, si existe algún proyecto petrolero, minero, tenemos que sentarnos ahí, en la mesa, con el gobierno nacional. Estamos proponiendo esto: sentarnos y conversar. Pero no con condiciones, sino abiertos, con una conversación abierta. De gobierno a gobierno. Porque nosotros tenemos nuestras culturas, idioma, forma de pensar; tenemos nuestras autoridades, y tienen que ser reconocidas no como otro Estado, sino como una nacionalidad. El momento en que el Estado ecuatoriano respete todos estos principios de autoridad, sería un punto más para el gobierno, incluso. Respetar esto. Pero esto no existe. El gobierno ha tratado de minimizar a las autoridades de los pueblos y de las nacionalidades; y a la vez, realza las autoridades tradicionales de un Estado occidental, sean éstas la junta parroquial, el gobernador, el teniente político. Estas autoridades dentro de nuestro territorio no son realmente una autoridad, son un veedor, una coordinación, por parte del Estado, con los pueblos indígenas. Entonces, en las consultas, hasta ahora no se han cumplido las resoluciones de acuerdo a los estándares internacionales que disponen los tratados y convenios. Por ejemplo, el Estado para hacer una consulta o para implantar incluso un proyecto, tiene que hacerlo con una participación directa de los pueblos, de las nacionalidades y de las organizaciones indígenas. En este caso, tratándose de Ecuador, tendría que ser con la CONAIE, la CONFENIAE, la OPIP; y si se trata de Sarayaku, sería con el gobierno de Sarayaku. Esto lo exigen los estándares internacionales con las instituciones representativas. Esto es lo que trata de sobrepasar el Estado, y simplemente entra directo y trata de hacer las consultas. Y nadie sabe lo que está haciéndose; haciéndolo de manera clandestina, escondida. Esto es irrespetar la misma constitución. Es irrespetar los tratados y convenios. Son cosas que están fuera de lugar y no constituyen una real democracia dentro de un Estado plurinacional. Entonces, como lo que nosotros proponemos no es acogido por el Estado, la única forma es la resistencia. Es la única forma. Es la salida que nosotros hemos encontrado. Y entonces frente a la resistencia, el Estado dice: ¿pero qué pasa?. Y ahí sí es el momento para lanzar nuestros criterios.”

El caso Sarayaku

 

“Por ejemplo, sobre el derecho a la consulta, una es la exigencia dentro de la sentencia de la Corte Interamericana. Es la regulación a la ley de la consulta. Esta regulación quiere decir que tienen que existir unos cambios a esta ley, cambios que se acomoden a la realidad de los pueblos indígenas: el idioma, los aspectos culturales, los aspectos científicos del mundo indígena. Hay que implementar estos cambios para que exista una real consulta. Pero no existen. Nosotros lo estamos exigiendo. Pero no existe la voluntad del Estado. Entonces, ahí está, se han hecho algunas supuestas consultas en algunas comunidades vulnerables donde hay gente que no conoce los derechos de la constitución, los derechos colectivos, la ley de los pactos y convenios internacionales. El Estado, en realidad, está fuera de una democracia y está rompiendo la constitución y rompiendo los tratados internacionales que existen.

Es una sorpresa para nosotros. Al menos los términos de conspiración que usa el gobierno para tratar de visibilizar así a las autoridades indígenas. La CONAIE es algo histórico entre los pueblos indígenas del Ecuador. Yo digo esto porque nosotros éramos niños cuando la CONAIE empezó a organizarse. Las movilizaciones de los pueblos indígenas a través de la CONAIE han hecho algunos cambios importantes. Por ejemplo, la misma propuesta de la creación de un Estado plurinacional salió de la misma CONAIE. No es que esto lo ha hecho el presidente actual; o por la Asamblea. Es una propuesta de hace años. La misma constituyente de los pueblos indígenas siempre la ha estado liderando la CONAIE. Entonces, la CONAIE siempre ha estado proponiendo muchos cambios, muchas propuestas sobre la ley de aguas, la ley de tierras. Y éstas son cuestiones que rompen las leyes que están en la Asamblea tratando de aprobarse. Entonces, para el gobierno, la CONAIE es un tropiezo en el camino, una roca tapando el camino y que hay que empujar a un lado. El intento de quitarle la sede a la CONAIE no es por un simple caso de que el comodato se venció en su plazo, lo que realmente quieren es romper un sistema de gobierno indígena que existe en el Ecuador. Ese es el punto. Lo que pasa es que se está buscando una justificación, un pretexto, camuflándose en una situación para hacer otra cosa: quieren romper el sistema de gobierno indígena. Y en el momento en que se trata de romper este sistema de gobierno, lo que se rompe es el sistema del Estado plurinacional. En la constitución, en los pactos internacionales se dice que los pueblos indígenas, las comunidades, las nacionalidades, tendrán sus derechos, tendrán su forma de autoridad. Y la CONAIE es nuestra forma de autoridad. Nosotros la hemos designado. Así que al romperse la CONAIE, se rompen los derechos que están dentro de los sistemas internacionales. Entonces, lo que se quiere romper es un sistema de gobierno indígena que esta proponiendo cambios. Acabar con esto. Y esto se ha hecho dentro de todo el periodo presidencial actual (Rafael Correa). Se han quebrantado algunas estructuras de los pueblos indígenas. El movimiento indígena que era y estaba en los noventa ya no existe. Esto se puede notar y obedece a una gran presión y estrategia que han pensado todos los gobiernos, y con este actual se ha hecho más. Y si nosotros no trabajamos en esto, imaginémonos qué podría pasar de aquí a veinte años. Ya no existiríamos. La CONAIE estaría totalmente quebrada. Esto es algo claro. Ver el movimiento indígena de los noventa y el de ahora”.

CONAIE:  Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador

“Nosotros pusimos nuestro contingente como Sarayaku. Siempre estamos ahí. Porque como dije, la Sede es algo histórico. Y además, tendría que ser reconocida. El Estado ecuatoriano tiene leyes con las propuestas que el movimiento indígena, las clases sociales, han hecho. Pero nos tratan como un tropiezo en el camino, como terroristas, al menos a Sarayaku. Hay una confusión. Hay gente del sector indígena que está trabajando ahí, en el gobierno, que no representa realmente al movimiento indígena. Tal vez lo representaron en su momento, pero rompieron los principios y se salieron del camino, dejándolo ahí. Pero los que realmente seguimos con el proceso, queremos seguir con el proceso, y queremos cumplir con los objetivos que ellos se plantearon hace muchos años, seguimos aquí. El proceso es la lucha y no ha terminado todavía. No queremos romper al Estado, más bien queremos proponer cambios que no obedecen solamente a un bienestar de los pueblos indígenas, sino al del mismo Estado ecuatoriano; e incluso, del mismo planeta. Entonces, la CONAIE está ahí y va a seguir ahí. Cuenta con nuestro apoyo incondicional. Aunque los gobiernos han logrado dividir al movimiento indígena, gran parte todavía seguimos ahí. Tal vez habrá un gobierno que pueda entender esto y pueda reconocer a la CONAIE, la CONFENIAE, como gobiernos dentro del Estado plurinacional. Para nosotros, el presidente de la CONAIE tiene el mismo nivel de presidente que el del mismo Estado. Y hay que darse cuenta de que no se pudo con el desalojo de la CONAIE porque existe un pueblo, existen las nacionalidades. Aunque estemos un poco divididos, pero existen. Históricamente, el movimiento indígena ha sido grande y romper eso será difícil”.

Sobre este proyecto

El proyecto de entrevistas Voces del Jaguar recoge la palabra viva, experiencias y luchas de varios representantes importantes del pueblo originario Kichwa de Sarayaku, en la Amazonía ecuatoriana. Juan Carlos Grijalva, editor de estas conversaciones, es profesor asociado de literatura y estudios latinoamericanos en Assumption College, Estados Unidos.

 

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