Cómo Luis Muñoz Marín (y su adicción al opio) esclavizaron a Puerto Rico

Originalmente escrito en inglés por Nelson A. Denis, traducido al español por Vlade.

Este ensayo no juzga ni condena a Luis Muñoz Marín.

Todos sabemos que el presidente Barack Obama, el gobernador David Patterson (New York) y el congresista Trey Radel (Florida) han usado cocaína, los alcaldes Marion Barry (Washington, D.C.) y Rob Ford (Toronto) fumaron crack, e innumerables políticos y CEOs hacen sus “cositas por el lado”. Pero 70 años atrás, un divorcio, un aborto, o una adicción a drogas podían terminar cualquier carrera política.

Casi le pasa al gobernador Luis Muñoz Marín de Puerto Rico.

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En 1934, Pedro Albizu Campos lideró una huelga en la agricultura de toda la isla que paralizó la economía insular, y que solo terminó cuando a los trabajadores de las centrales azucareras se les subió el sueldo a $1.50 por día—más del doble de lo que recibían. La reacción de Estados Unidos fue inmediata. Un general del Army llamado Blanton Winship fue enviado como gobernador, y un oficial de la Inteligencia Naval llamado E. Francis Riggs fue instalado como Superintendente de la Policía. Rápidamente militarizaron la Policía Insular, le dispararon a Nacionalistas en plena luz del día, mataron 17 civiles en la Masacre de Ponce y en octubre 28 de 1935 Riggs declaró una guerra a muerte contra todos los puertorriqueños.

Albizu Campos fue arrestado y sentenciado a 10 años en la penitenciaría USP de Atlanta. Otros nacionalistas fueron arrestados, hostigados, despedidos de sus trabajos y perseguidos por toda la isla por el FBI. Algunos de ellos “desaparecieron”.

Pero esto no era suficiente. Los Estados Unidos necesitaban más control. Tenían que controlar el “problema Nacionalista”, o perderían la isla para siempre.

Ahí fue cuando J. Edgar Hoover, el rey de las carpetas, entró con su caballería del FBI. Persiguió a todos los Nacionalistas por toda la isla. Investigó alcaldes, maestros y curas Católicos. A penas tres semanas después de Muñoz Marín haber sido electo Presidente del Senado de Puerto Rico, Hoover ordenó a su oficina de San Juan a “obtener toda información de carácter pertinente concerniente a Luis Muñoz Marín y sus asociados”. Luego expidió una segunda orden para “una minuciosa y discreta investigación por la Oficina de San Juan”.

Los reportes llegaron de inmediato:

Luis “no tiene profesión”. Luis es “completamente irresponsable financieramente. Nunca tiene dinero en sus bolsillos y nunca piensa en sus responsabilidades”. “Nunca ha aceptado la responsabilidad del matrimonio o el de tener familia, y por años no ha contribuido al mantenimiento de Muna Lee (su esposa) o sus hijos”. Durante los últimos seis años (1934-1940) “abandonó su hogar y vive con su querida, Inez María Mendoza”. Es “completamente inmoral y sin ideales”, y ha pertenecido como “miembro de cuatro organizaciones políticas diferentes durante su carrera política”.

Como Presidente del Senado de Puerto Rico, es conocido como un “borrachón” que “coge unas borracheras que duran desde dos o tres días hasta dos o tres semanas,” y sus “cuentas de whisky solamente son de $2,000 al año”.

En una ocasión Luis “se puso bien borracho con Vicente Geigel-Polanco, el Líder de la Mayoría del Senado, en el Hotel Normandie”. En otra ocasión llegó al Escambrón Beach Club a las 8 p.m. donde “ordenó tragos,” después “ordenó más tragos,” para luego “tirarlos todos al piso,” luego “gritó profanidades a sus amigos” y finalmente se fue a la 1 a.m., “tan borracho que casi no podía caminar cuando se fue del lugar”.

Cuando los empleados del Escambrón le dijeron que debía $650, Luis les dijo que “les daría una deducción de impuestos de $650” a cambio. También tenía una cuenta pendiente de $300 en el Hotel Condado y otra de $200 de RCA, ninguna de las cuales había sido pagada en cinco años. 

Pero J. Edgar Hoover era un viejo zorro en el juego de desacreditar personas y destruírles sus carreras. Sabía que este bochinche sobre “borracheras” y “cuentas de hotel sin pagar” era una bobería. Necesitaba algo grande y exigió algo grande, por 2 años y medio…

Y finalmente encontró lo que buscaba.

En abril 1 de 1943, Hoover recibió múltiples reportes de “informantes de confianza” de que Luis Muñoz Marín era adicto a las drogas. Aquí el primer reporte:

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Un segundo reporte mostraba que Muñoz Marín había enfrentado cargos en una asamblea pública de su propio partido por su adicción a la morfina, en frente de cientos de miembros del partido.

Un tercer reporte mostraba que Muñoz Marín era conocido como El Moto de Isla Verde, quien empezó a fumar opio en su casa de Isla Verde y años más tarde en la mansión del Gobernador todos los fines de semana. El reporte también decía que había estado “involucrado en un sonado caso de drogas, pero que nunca pasó nada porque Muñoz Marín hubiese despedido a todos los miembros del Departamento de Narcóticos de la Policía Insular si siquiera pensaban radicar cargos”.

Ahora Hoover tenía a Muñoz Marín exactamente donde lo quería. Muñoz Marín era un adicto a las drogas que fumaba opio todos los fines de semana. Había sido sorprendido en una transacción de drogas y usó su oficina pública para enterrar el caso.

El FBI tenía todo lo que necesitaba. No tenían que perseguir más ni acusar a Muñoz Marín del caso de drogas –porque con estos tres reportes (adicción a drogas, compra de drogas, obstrucción de la justicia) el FBI podía terminar la carrera política de Muñoz Marín en cualquier momento. Con un reporte de una pagina convirtieron al líder de Puerto Rico en una marioneta de los Estados Unidos.

Evidencia de cómo lo convirtieron en un títere llegó de inmediato.

En 1943, a solo semanas del reporte, Muñoz Marín cambió de bando en el asunto de la independencia de Puerto Rico. En 1943 y 1945, Muñoz Marín no solo se opuso al proyecto de ley del Congresista Tydings, sino que también viajó varias veces a Washington, D.C. para cabildear en su contra.

Para 1948 la transformación estaba completa: cuando Muñoz Marín le dijo a reporteros que “el único defecto importante” en las relaciones Estados Unidos-Puerto Rico fue la ley que prevenía a la isla de refinar su propia azúcar.

También en 1948 Muñoz Marín convino una sesión legislativa extraordinaria para pasar la Ley Pública 53, también conocida como La Ley de la Mordaza. La Ley Pública 53 convertía en delito el hablar a favor de la independencia de Puerto Rico, poseer o mostrar una bandera puertorriqueña (aún dentro de los hogares); imprimir, publicar, vender o exhibir cualquier material que critique al gobierno de Estados Unidos; y organizarse en cualquier asociación, grupo o asamblea de personas con la misma intención.

Para 1950, en solo dos años, Muñoz Marín usó la Ley 53 para arrestar sobre 3,000 personas sin ninguna evidencia y sin el debido proceso de ley, a la mayoría con condenas de más de 20 años.

Le dijo al New York Times que estás 3,000 personas habían sido arrestadas por “conspiración contra la democracia ayudados por los Comunistas”, y denunció su “locura, fanatismo e irresponsabilidad manipulada para el beneficio de la propaganda Comunista.

Usó la Ley 53 para arrestar sus oponente políticos, y para intimidar a cualquiera que no quisiera votar por el “Estado Libre Asociado” durante el plebscitio de status de 1952.

Cuando los periódicos llamaron a Luis un traidor y prominente abogados llamaron la Ley Pública 53 una Ley de Mordaza, que violaba la libertad de expresión e invitaba a los policías a entrar a las casas de los ciudadanos, Muñoz Marín respondió que “esta ley es precisamente para prevenir a cualquiera de amordazar al pueblo puertorriqueño con amenazas fascistas de fuerza. Y le he pedido ayudada al FBI para hacerla cumplir.”

Este era el mismo FBI que lo tenía a él (y mediante él a toda la isla) en un collar de perro.

El Moto de Isla Verde fue convertido en una alfombra por el FBI. Todo inversionista de Estados Unidos, banquero, millonario de la caña de azúcar y político se limpió los pies en esa alfombra siempre que entraban a la mansión del Gobernador.

Este ensayo no condena a Luis Muñoz Marín por su adicción a las drogas, ni lo condena por fumar opio en La Fortaleza. Pero las consecuencias de su adicción a drogas fueron compartidas por todas las personas en Puerto Rico, sus hijos y ahora sus nietos.

Según la leyenda, Nerón tocaba el violín mientras Roma se quemaba.

Según los hechos, Luis Muñoz Marín fumaba opio mientras su país era regalado a otro.

***

Nelson A. Denis era un representante estatal en Nueva York. Su libro, War Against All Puerto Ricans, se publica en abril 2015.

CITAS:
Miñi Seijo Bruno, La Insurrección Nacionalista en Puerto Rico, 1950 (Rio Piedras, PR: Editorial Edil, Inc., 1989), p.14. See also: Ribes Tovar, Albizu Campos: Puerto Rican Revolutionary (New York: Plus Ultra Educational Publishers, 1971) p.61; Ronald Fernandez, Los Macheteros (New York: Prentice Hall Press, 1987), p.144.
FBI Files, Subject: Luis Muñoz Marín, File Number 100-5745, Section I, p.3.
FBI Files, Subject: Luis Muñoz Marín, File Number 100-5745, Section I, p.109.
FBI Files, Subject: Luis Muñoz Marín, File Number 100-5745, Section III, pp.285- 291.
In his own autobiography, Muñoz Marín wrote about the persistent rumors of his morphine addiction…and the confrontations within his own political party, regarding the issue of his drug problem. Luis Muñoz Marín, Memorias (Puerto Rico: Fundación Luis Muñoz Marín, 2nded., 2003) pp. 57,107-8.
A.W. Maldonado, Luis Muñoz-Marín: Puerto Rico’s Democratic Revolution (San Juan: Editorial Universidad de Puerto Rico, 2006), pp.94-95); Thomas Aiken, Jr.,
Luis Muñoz-Marín: Poet in the Fortress (New York: Signet Books, 1964) p.98.
FBI Files, Subject: Luis Muñoz Marín, File Number 100-5745, Section III, pp.285-291.
See also: FBI Files. Subject: Pedro Campos. File Number: 105-11898, Section XI, pp.  8-9. As reported by this FBI file, on June 11, 1948 (the day after the Gag Law was passed by the Puerto Rican legislature, on June 10) Pedro Albizu Campos delivered a scathing radio broadcast from the town of Manatí. The speech referred to: “Parasites who live by robbing the people…and hide themselves in castles where they drug themselves with morphine and drink rum continuously.”
FBI Files, Subject: Luis Muñoz Marín, File Number 100-5745, Section I, p.111.
A. W. Maldonado, Luis Muñoz-Marín: Puerto Rico’s Democratic Revolution. (San Juan: Editorial Universidad de Puerto Rico, 2006), pp.241-248; José Trías Monge, Puerto Rico: The Trials of the Oldest Colony in the World (New Haven: Yale University Press, 1997) pp. 205-210.
Juan Angel Silén, Historia de la Nación Puertorriqueña (Rio Piedras, PR: Ediciones Edil, 1973) pp. 276-77, 293-95. See also: Roberta Ann Johnson, Puerto Rico: Commonwealth or Colony?(New York: Praeger Pub., 1980) p. 35; James L. Dietz, Economic History of Puerto Rico(Princeton University Press, 1986) p. 235.
Laura de Albizu Campos, Albizu Campos y la Independencia de Puerto Rico (Hato Rey, PR: Publicaciones Puertorriqueñas, Inc., 2007), p.86; Heriberto Marín Torres, Eran Ellos (Rio Piedras, PR: Ediciones Ciba, 2000), pp.13-34. Maldonado, Luis Muñoz-Marín, 301-305.
New York Times, “Revolt Flares in Puerto Rico,” October 31, 1950, p.1
New York Times, “Puerto Rico’s Head Links Two Attacks,” November 2, 1950, p.1.
“Arrestos en Masa,” El Imparcial, November 3, 1950, pp. 1-5. See also: Letter to David Helfeld, Esq., Counsel to Human Rights Commission, “Information on Discrimination and Persecution for Political Purposes,” 1989, p.49, as cited in Maria Rosado, Pedro Albizu Campos: Las Llamas de la Aurora (San Juan: Ediciones Puerto, Inc., 2008), p.364; José Trías Monge, Como Fue: Memorias (Universidad de Puerto Rico: La Editorial, 2005) pp. 215, 218.
Reece B. Gonzalez Bothwell, Puerto Rico: Cien Años de Lucha Politica (Rio Piedras, PR: Editorial Universitaria, 1979) Vol. III, p.516.

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